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Revisar mi factura

Guía

Cómo leer tu factura de gas

La factura del gas mezcla un coste fijo, el consumo que haces y varios conceptos extra. Esta guía los ordena para que sepas qué pagas y dónde mirar primero.

1. Los datos básicos

Antes de los números, localiza tres cosas: el titular del contrato, el periodo de facturación (los días que cubre esa factura) y el CUPS, el código que identifica tu punto de suministro — el del gas es distinto al de la luz aunque estén en la misma vivienda.

Aparecerá también tu peaje de acceso (RL.1, RL.2 o RL.3 en hogares): no es algo que elijas cada mes, se asigna según tu consumo anual y determina cuánto pagas de fijo.

2. Término fijo: lo que pagas aunque no consumas

Es un importe por cada día del periodo de facturación, aunque no gastes ni un metro cúbico. A diferencia de la potencia eléctrica, aquí no «contratas» una cifra: el importe depende de tu peaje de acceso, y el peaje depende de cuánto consumiste el año anterior.

Si tu consumo real ha cambiado —por ejemplo, dejaste de usar la caldera— puede que tu peaje ya no encaje. Vale la pena comprobarlo.

3. Término variable: lo que consumes

Aquí se factura el gas que realmente utilizas. El contador mide en metros cúbicos (m³), pero la factura cobra en kWh: en medio hay un factor de conversión que traduce el volumen a energía según el poder calorífico del gas.

Mira tres cosas: los m³ o kWh consumidos en el periodo, el factor de conversión aplicado y el precio del kWh que te cobra tu tarifa.

4. Otros conceptos que se cuelan en el total

  • Alquiler del contador: un importe pequeño y fijo si el equipo de medida no es tuyo.
  • Servicios adicionales: mantenimiento de la caldera, protección de pagos u otros extras. Son frecuentes en el gas y conviene revisar qué incluyen y si los utilizas.
  • Impuesto sobre hidrocarburos: el equivalente al impuesto eléctrico, aplicado al consumo de gas.
  • IVA: el vigente en cada momento, aplicado sobre todo lo anterior.

5. TUR o mercado libre

En el gas, el equivalente al PVPC eléctrico es la TUR (tarifa de último recurso): un precio regulado que se revisa trimestralmente. En el mercado libre cada comercializadora fija sus precios y condiciones. Ninguno es mejor por defecto: depende de tu consumo y de la estabilidad de precio que busques.

6. Señales de que merece una revisión

  • Llevas más de un año sin mirar qué tarifa tienes.
  • Tu peaje de acceso no encaja con el consumo que haces ahora.
  • Pagas un servicio de mantenimiento que no recuerdas o no usas.
  • Tu factura sube en invierno y nunca has comparado el precio del kWh.

Nada de esto garantiza que puedas pagar menos, pero sí que vale la pena comprobarlo.

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