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Revisar mi factura

Guía

Cómo leer tu factura de luz

La factura eléctrica mezcla conceptos fijos, variables e impuestos. Esta guía los ordena para que sepas qué pagas y dónde mirar primero.

1. Los datos básicos

Antes de los números, localiza tres cosas: el titular del contrato, el periodo de facturación (los días que cubre esa factura) y el CUPS, el código que identifica tu punto de suministro. Con eso sabes qué estás pagando y desde cuándo.

2. Término de potencia: lo que pagas aunque no consumas

La potencia contratada se mide en kW y es un coste fijo: pagas por tener capacidad disponible, uses o no uses la luz. En la mayoría de hogares hay dos periodos de potencia (P1 y P2) que pueden tener precios distintos.

Una potencia mayor de la que necesitas es una de las causas más habituales de pagar de más, porque se cobra todos los meses aunque tu consumo sea bajo.

3. Término de energía: lo que consumes

Aquí se factura lo que realmente utilizas, en kWh. Dependiendo de tu tarifa, el precio del kWh puede ser único o variar por tramos horarios: punta, llano y valle. En tarifas con discriminación horaria, consumir en horas valle suele salir más barato.

Mira dos cosas: cuántos kWh has consumido en el periodo y a qué precio se ha cobrado cada kWh en cada tramo.

4. Otros conceptos que se cuelan en el total

  • Alquiler del contador: un importe pequeño y fijo si el equipo no es tuyo.
  • Servicios adicionales: mantenimiento, protección de pagos u otros extras que contrataste en su día — o que quizá no recuerdas haber contratado. Conviene revisar qué incluyen y si los utilizas.
  • Impuesto especial sobre la electricidad: un porcentaje pequeño (en torno al 5 %) que grava la suma de energía y potencia.
  • IVA: el vigente en cada momento, aplicado sobre todo lo anterior.

5. PVPC o mercado libre

En España coexisten dos modelos. Con PVPC (precio voluntario para el pequeño consumidor) el precio del kWh lo marca el mercado mayorista y cambia cada hora. En el mercado libre cada comercializadora fija sus precios y condiciones. Ninguno es mejor por defecto: depende de tu consumo y de cuándo lo haces.

6. Señales de que merece una revisión

  • Llevas más de un año sin mirar qué tarifa tienes.
  • Tu potencia se contrató hace años y nunca se ha revisado.
  • Aparecen servicios adicionales que no recuerdas o no usas.
  • Tu consumo real no encaja con el tipo de tarifa que tienes.

Nada de esto garantiza que puedas pagar menos, pero sí que vale la pena comprobarlo.

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